Entrevista, Marcelo di Marco

Siempre he creído que la Literatura es una cuestión de constancia, no de talento; donde una persona que se afane todos los días tiene un mejor porvenir que alguien que solo se recuesta en un “don” especial; una adaptación de La Liebre y la Tortuga en las letras.

Guía definitiva sobre la unidad de Efecto, con Edgar Allan Poe

Empezaremos las clases, si puedo llamarlo así, teniendo como maestro invitado al señor Edgar Allan Poe. Quien no conozca al distinguido señor Poe, le doy permiso para que se ausente del aula, se acerque a una librería y consiga algunos de sus libros. En su defecto, con la lectura del El Corazón Delator, El gatoSigue leyendo “Guía definitiva sobre la unidad de Efecto, con Edgar Allan Poe”

Hawthorne, Edgar Allan Poe

La reputación del autor de Twice-Told Tale (“Cuentos contados otra vez”) ha estado limitada hasta hace muy poco a los círculos literarios; quizá no me equivoqué al citarlo como el ejemplo Par excellence, en nuestro país, del hombre de genio a quien se admira privadamente y a quien el público en general desconoce.

El Corazón Delator, Edgar Allan Poe

¡Es verdad! Soy nervioso, terriblemente nervioso. Siempre lo he sido y lo soy, pero, ¿podría decirse que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, no los había destruido ni apagado. Sobre todo, tenía el sentido del oído agudo. Oía todo sobre el cielo y la tierra. Oía muchas cosas del infierno. Entonces, ¿cómo voySigue leyendo “El Corazón Delator, Edgar Allan Poe”

Filosofía de la Composición, Edgar Allan Poe

En una nota que en estos momentos tengo a la vista, Charles Dickens dice lo siguiente, refiriéndose a un análisis que efectué del mecanismo de Barnaby Rudge: “¿Saben, dicho sea de paso, que Godwin escribió su Caleb Williams al revés? Comenzó enmarañando la materia del segundo libro y luego, para componer el primero, pensó en losSigue leyendo “Filosofía de la Composición, Edgar Allan Poe”

El Cuervo, Edgar Allan Poe

Una vez, al filo de una lúgubre media noche, mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido, inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia, cabeceando, casi dormido, oyóse de súbito un leve golpe, como si suavemente tocaran, tocaran a la puerta de mi cuarto. “Es —dije musitando— un visitante tocando quedo aSigue leyendo “El Cuervo, Edgar Allan Poe”