CÓMO EMPEZAR A ESCRIBIR UN LIBRO: 10 CONSEJOS PARA ESCRIBIR TU PRIMER LIBRO

Así que quieres escribir un libro.

Tienes una idea en mente, unos personajes que te hablan cuando menos te lo esperas, la necesidad de  dejar en papel tus reflexiones más profundas, o la mera inquietud de querer contar tus propias historias. De tenerlas en papel y compartirlas con el mundo.

Si es así, entonces este es tu vídeo.

Desde mi experiencia personal, vamos a hablar de 10 consejos que te puedo dar para empezar a escribir tu primer libro, y tener un borrador en condiciones.

Para que el tema sea más sencillo de abordar, voy a dividirlo en tres secciones: La mentalidad que debes tener antes de empezar a escribir, la preparación previa, y la ejecución, cuando por fin nos ponemos manos a la obra.

Y esto también es importante, estamos hablando del primer borrador. Una vez que hayas terminado de escribir el primer borrador, todavía queda hacer la edición, la corrección del texto y mucho más trabajo hasta que esté listo para presentar el libro a una editorial.

En su propia biografía, se deja en claro que Gabriel García Marquez tenía una ortografía que dejaba mucho que desear. 

El propio Tolstoi hizo hasta 13 versiones de la Guerra y la Paz… y si alguna vez tuviste en tus manos una copia de esa novela, sabrás que no es poco trabajo.

Victor Hugo se tardó más de una década en terminar Los Miserables.

Incluso los mayores genios de la historia tienen que corregir y pulir su obra. Es parte del proceso y es indispensable para tener un producto de calidad.

Así que empecemos con el apartado de la mentalidad.

MENTALIDAD

LAS HISTORIAS SE CUENTAN A TRAVÉS DE LAS EMOCIONES

A no ser que estés pensando en escribir no ficción, tu libro va a ser una historia. Un relato que tiene un propósito, unos códigos y unas convenciones que como escritor debes comprender antes de ponerte a escribir.

Eso se consigue gracias a la lectura. Es absurdo pensar que puedes componer una canción si nunca has escuchado música. 

Lo mismo ocurre con la literatura: si no tienes una base de lecturas y de influencias lo suficiente nutrido, nunca podrás escribir algo que se pueda sacar en limpio.

Necesitas leer libros para saber qué funciona en los libros cuando quieras escribirlos tú.

Y lo más importante que debes tener claro en este aspecto, es que la historias funcionan porque creas una conexión emocional entre los personajes y el espectador.

Son las emociones las que mueven los ejes de una historia: son las emociones las que nos hacen preocuparnos por los personajes, las que nos hacen simpatizar con sus luchas y sufrimientos, son las que nos mantienen atentos a la historia para saber si al final de este viaje han logrado el objetivo por el que tanto han luchado.

Y esto es en especial importante en la novela, donde la estructura narrativa se deja un poco de lado para darle más rango de acción a los personajes.

Lo importante es la historia, y las historias funcionan gracias a las emociones que generas en el espectador.

COMUNICA ALGO QUE EN REALIDAD IMPORTE

Hay una frase hecha que dice que el primer público para tu libro eres tú mismo… sí, pero tampoco tan así.

Contar una historia es un acto de comunicación. Una novela es un mensaje que está codificado en el medio libro con los signos que llamamos lenguaje.

Y si bien, es importante que este mensaje sea algo que a ti te importe, debe ser también algo que le importe a los demás.

Muchos escritores creen que por escribir cualquier cosa ya son dignos de ser leídos, y que por eso tenemos que comernos su spam en twitter. Pues no, si algo no genera el interés del lector no lo va a leer, y punto.

¿Por qué me voy a leer un libro que no me dice nada en lugar de ver una película o ver un video de YouTube?

No hay razón. Y a ti te ha pasado: de seguro has encontrado algo que te aburriera en la tele y nada más cambiaste el canal.

Ese puede ser el destino de tu libro si no aprendes a escribir cosas que a ti te importan pero que sean interesante para los demás, algo que ellos quieren leer.

Y a veces, la diferencia radica en saber presentar tu historia de forma atractiva.

Aprender el oficio, así de simple.

ESCRIBIR ES UN ACTO DE GENEROSIDAD

A no ser que escribas solo por el gusto de escribir y nunca pretendas ni publicar nada ni que nadie lea tus manuscritos, debes tener una cosa clara.

Escribir es un acto de generosidad.

Estás dando tu tiempo, estás compartiendo tus pensamientos más íntimos, estás en muchos casos ventilando vivencias personales que te daría vergüenza compartir en familia.

Eso ya demuestra tu generosidad. Y ya te metiste en este compromiso, hazlo hasta las últimas consecuencias.

Y esto pasa por olvidar esa mentalidad, que es de lo más común, de creer que escribir te hace especial o más inteligente o que gracias a terminar una mala novela te puedes poner la medallita de “miren, escribí un libro”.

Ese tipo de egos te pone en una situación en la que no piensas en otra cosa que en el papel de intelectual que se supone debes interpretar.

No.

Debes ser generoso, debes darle completa prioridad a tu libro, a la historia y a que los lectores la disfruten.

Nadie le comprará el cuento de artista a alguien que escribe un libro infumable, pero si te preocupas en crear una buena historia y de escribir una buena novela, los lectores, tarde o temprano, apreciarán tu trabajo.

PREPARACIÓN

COMIENZA POR TU SEMILLA

Ahora pasemos a preparar tu libro como tal.

¿Y por dónde empiezo? Eso depende de cada quien: hay quienes empiezan con una premisa, con algunas ideas sueltas, con un personaje en mente, o con un “y que tal si…”

Sin importar cómo llegues a esa decisión de escribir una historia, lo importante es darle forma a esa idea para que de ella nazca el libro.

Hay que sentarse a escribir una premisa, la semilla de toda historia.

Es una simple frase que engloba de qué irá el libro, esto te dará las pautas mínimas para saber qué estás escribiendo.

La creatividad es como el agua, si abre un chorro en el jardín, el agua irá por todos lados, quizás algo llegue a regar las flores, pero la mayoría se desperdiciara.

Pero si conectas una manguera, podrás llevar esa misma agua a donde quieras y para el propósito que quieres.

Para eso es la premisa: para saber en todo momento hacia dónde enfocar tu creatividad.

PREPARA TU HISTORIA

Me parece indispensable hacer un trabajo de preparación previo a la escritura propiamente dicha.

Hay muchos métodos: una escaleta, una biblia, un desglose, fichas de personajes… lo que tu quieras, pero debes hacer algo.

Entre los círculos literarios se tiende a hablar de si eres escritor brújula o mapa. Esas me parecen distinciones falsas.

Me gusta más la analogía que usa Stephen King en Mientras Escribo: escribir un libro es como hacer paleontología. Estás sacando un hueso de la tierra y para eso necesitas las herramientas adecuadas y el saber hacerlo para no dañar el fósil.

Y si has visto algún documental de dinosaurios, sabrás que antes de ponerse a cavar, se marca una retícula y se trabaja alrededor de ella. No se cava a lo loco ni sin una preparación previa en el terreno.

Lo mismo ocurre con la escritura.

Además de que tiene un carácter práctico: mientras más tiempo dediques a planificar tu libro, menos posibilidades hay de que te bloquees.

No tienes que pararte a pensar qué viene después, conoces lo suficiente a los personajes como para saber cómo actuarán más adelante y tienes una noción más o menos clara del desarrollo de la trama.

Y también ganarás en originalidad.

El cerebro tiene la tendencia de buscar el camino de mínimo esfuerzo, así que si te la pasas improvisando el libro en la medida que lo escribes, lo más probable es que vayas a las soluciones fáciles o a las ideas preconcebidas.

Pero si te tomas la molestia de pasar una hora soltando ideas, a lo mejor tendrás cien ideas de mierda, pero puede que consigas entre todas ellas una verdadera joya.

NUNCA OLVIDES LA ESTRUCTURA

La lengua escrita tiene más de 4000 años, y casi desde el principio se ha usado de medio para preservar la tradición oral y los mitos de cada cultura.

Desde la epopeya de Gilgamesh hasta la fecha han nacido muchos escritores, y ha sido más que suficiente tiempo para saber qué funciona y que no a la hora de escribir una historia.

Hay ciertos bloques fundamentales que deben respetar las historias para que sean entendibles, interesantes y disfrutables para quien las lees.

Esa es la estructura dramática.

Otra vez, hay muchas formas de utilizar la estructura para tu historia: tres o cinco actos, los puntos de Truby, los consejos de Salva al Gato, los 4 bloques de las narraciones orientales…

Yo en lo particular suelo usar el círculo Harmond.

No es tan importante seguir al pie de la letra alguna de estas estructuras, pero sí comprender cómo funcionan y adaptarlas a tu propio estilo.

Si las estudias, encontrarás puntos en común y hasta las podrás fusionar en determinados casos.

Si te lo están diciendo desde la época de Homero, será por algo. Aprende a usar las estructuras dramáticas.

LOS PERSONAJES LO SON TODO

Los personajes lo son todo, así de simple.

La historia, las metáforas y hasta el mensaje de la historia se transmite gracias a los personajes.

Tienes que prestarle mucha atención al diseño de los personajes, es indispensable para que los lectores se conecten emocionalmente con el relato.

A ellos no les interesará lo que escribas si no les presentas un reparto de personajes con los que pueda empatizar.

En especial con un buen protagonista. Tiene que ser un personaje activo, que haga cosas, y que tenga un deseo lo bastante fuerte como para querer hacer esas cosas.

Nadie quiere leer una novela sobre alguien que se queda en su casa sin hacer nada, sin que nada le importe y que no tenga nada qué decir.

ABURRE.

Así de simple.

Puede empezar la historia siendo alguien pasivo ante la vida, pero tiene que haber un evento que lo haga cambiar su status quo y le obligue a tomar acción.

Si no te tomas la molestia de diseñar un buen protagonista, olvídate de tener un libro que sea por lo menos interesante de leer.

EJECUCIÓN

¿CANTANTE O BARROCO?

En un curso de MasterClass que tomé hace unos meses, hablaban de un concepto que me llamó mucho la atención.

Decía algo así como que los escritores bailan entre dos tendencias: ser cantante o ser barroco.

Un escritor cantante es alguien que tiene una prosa más simple, más concisa y que va directo al punto.

Algo tal que así.

Siete cuentos morales, JM Coetzee

Mientras que un escritor barroco es más elaborado, juega más con el lenguaje y con los adjetivos.

Tal que así.

Pylon, William Faulkner

Yo tiendo a ir más al lado cantante, pero eso es una decisión personal, sólo procura no ir a los extremos, y que la tendencia de tu forma de escribir no obstaculice a la propia historia.

Y en ese orden de ideas.

PRECISIÓN ANTE TODO

La clave para escribir es procurar ser preciso en las palabras que usas y la forma en que las usas para dejar en claro el tipo de historia que quieres contar.

Cada palabra tiene su propio significado, aunque sean sinónimas, y una carga emocional que puedes usar a tu favor.

No es lo mismo desvestirse que desnudarse. Aunque describen la misma acción, tienen connotaciones diferentes.

El contexto que le des a tu historia te dirá qué palabra es la más apropiada y cuándo tienes que quitar tal o cual palabra.

Esto será en especial importante cuando tengas que corregir el libro, pero te adelanto lo siguiente: escribir es contar una historia; corregir, es quitar todo lo que no es historia.

Tremenda frase de Stephen King.

CÁLLATE Y ESCRIBE

Así de simple: cállate y escribe.

Más allá de cualquier consejo que te pueda dar, lo más importante es escribir.

Así que cállate y escribe.

¿Y si no tengo tiempo?

Cállate y escribe.

Tienes que fabricar ese tiempo. En vez de ponerte al día con esa serie de Netflix, toma una hora al día para escribir.

¿Y si no estoy inspirado?

Cállate y escribe.

Un doctor no opera porque ese día amaneció con ganas de abrirle el pecho a alguien. Lo hace porque es su trabajo. Si te tomas la escritura en serio, escribirás porque necesitas hacerlo.

Si dependes de esos impulsos, nunca avanzarás en tu libro.

No puedes controlar lo que sientes, nadie puede, pero si puedes controlar lo que haces.

¿Y si no se me ocurre nada?

Cállate y escribe.

Si tienes una historia ya pensada y planificada, no tienes que preocuparte por qué pasará en cada escena. Nada más preocúpate en escribir, ya luego tendrás tiempo para corregir lo escrito.

¿Y si me bloqueo?

Cállate y escribe.

El cerebro es como cualquier otro músculo, se hace fuerte a través del entrenamiento. Si te dedicas, con constancia, a escribir, el cerebro irá haciendo más sencillo el trabajo.

Al principio costará, pero irás ganando confianza sobre tu escritura en la medida que veas avanzar el relato.

Eso sí, si nunca has escrito nada en tu vida, te recomiendo que empieces con cuentos o relatos más breves.

Una novela no baja de las 50 mil palabras. Es complicado abordar un proyecto que puede extenderse por meses si no haz hecho algo así antes.

Un cuento lo puedes tener listo y corregido en pocas semanas, y te ayudará a descubrir cómo ficcionar, lecciones que puedes aplicar cuando empieces un libro en condiciones..

Así que la próxima vez que tengas algún pero, sólo recuerda, cállate y escribe.

Publicado por Memo Valera

Escritor en entrenamiento. Empecinado en enseñar lo poco que sabe de literatura, aunque termine haciendo un enredo. Amante de los buenos libros, los comics y el cine.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: